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Las siguientes tres semanas estuve viajando y fue maravilloso por todo lo que conocí. Pero también sentí una inquietud permanente por la ansiedad que me generaba el regreso a la casa de Pablo (ese nombre es falso, para proteger su anonimato). Por un lado, estaba completamente desbordado por la posibilidad de volver a tener sexo con él. Por otro lado, si lo pensaba fríamente, pasar un fin de semana como esclavo con un desconocido era una locura.
Pero igual decidí volver a su ciudad y aceptar sus condiciones.
Cuando llegué, estaba esperándome en la terminal, pero esta vez sin su bicicleta. Y de nuevo esa sonrisa, tan cautivadora, que era capaz de eclipsar su cuerpazo increíble (¿Cómo era eso posible?).
-Estoy muy contento de que hayas venido, no te vas a arrepentir.
Y de nuevo ese abrazo...
-Hoy vamos en taxi, con esa mochila un viaje en bici sería muy incómodo.
Durante el viaje en taxi, miro sus piernas musculosas y con un vello rubio que era tan poco y fino que apenas se veía. Ya sólo eso me empalmó ¿O me empalmé cuando me abrazó? Él hizo algunas preguntas generales y fuimos charlando sobre el viaje, pero yo estaba nervioso y exitado al mismo tiempo.
Cuando entramos en su casa, me abrazó y me besó de nuevo, su lengua se encontró con la mía; yo tocaba el cielo con las manos.
Cuando terminó ese beso y abrazo del paraíso, me tocó el paquete y dijo:
-Estás haciendo carpa desde la terminal. Pero ahora hay un tema muy importante para discutir.
Trajo un papel. Era el resultado de un análisis de HIV, negativo, con una semana de antigüedad. -Como ves, yo estoy sanito, necesito saber si vos también lo estás. Tomá en cuenta la confianza que estoy poniendo en esto.
-También estoy limpio, me hice un análisis justo antes del viaje. Obviamente no tengo el papel. Durante el viaje sólo estuve con dos chicos, siempre con condón.
-OK.
-Gracias por la confianza.
-Ahora ¡a cumplir con nuestro acuerdo! Primero desnudate y dame todas tus cosas.
Algo en mi cabeza gritaba que no lo hiciera, era una locura; estaba en el extranjero, nadie sabía dónde, con un desconocido e iba a ponerme totalmente en sus manos. Cualquier persona sana habría salido corriendo de allí. Pero esa muestra de confianza de su parte era, de algún modo, tranquilizadora.
Me desnudé rápido, era verano y llevaba poca ropa. Y efectivamente tenía una erección de campeonato.
Pablo se quedó vestido, pero se notaba que él estaba empalmado también. Tomó todas mis cosas, mochila, ropa, pasaporte, cartera, teléfono, todo... Y lo puso dentro de un armario que trancó con llave, y puso esa llave en una cadenita que llevaba en el cuello. Me distraje pensando que antes no tenía esa cadenita.
-Vamos a establecer una palabra de seguridad, si vos la decís, paramos todo, pero también vas a juntar tus cosas y te vas. Tampoco hay entrevista.
-OK. La palabra es Madrid.
-Bien, si escucho Madrid, se termina todo. Ahora vas a aprender lo que es el display.
-En estos días leí en internet un poco sobre la relación amo/esclavo. Ya sé de qué se trata.
-Entonces ya tendrías que haberlo hecho. Luego tendrás un castigo extra por eso.
Me puse en la posición de manos entrelazadas en la nuca y los pies un poco separados, como del ancho de los hombros más o menos. Él giró en torno a mí, y me sentí como un cordero rodeado por un lobo. Pensé que era un poco irónico: cuando recién llegué a su casa creía que yo lo iba a follar a saco, y ahora estábamos así...
Unas patadas en los tobillos (no fuertes, pero suficientes como para hacerme correr el pie) me sacaron de esas cavilaciones. Y quedé con las piernas bastante más abiertas. Él va hacia la mesilla y toma el bolso de Mr M.
-¿Así que te había interesado este bolso? Ahora vas a sentir en carne propia cómo se usa su contenido.
Sacó unas esposas y me las colocó, tal cual como hacen en las películas. Me bajó una mano primero y presionó hacia arriba, eso te inmoviliza; cuando fue a bajarme la segunda mano, algo me decía "esta es tu última oportunidad, tienes que salir de esto ¡YA!". Pero no hice nada. El segundo "click" resonó en mi cabeza como un estruendo, y me quedé como en trance.
Un manotazo (no muy fuerte) en los huevos me devolvió inmediatamente a la realidad.
-¡Te estoy hablando! ¡Cuando te digo algo, debés responder en seguida! A partir de ahora soy señor "sí señor", "no señor". Ahora te lo digo por última vez: ¡De rodillas!
-Sí señor.
Se bajó su short y empecé directamente a chuparle la polla. Uff, y a ver de nuevo esos vellos rubios que tanto morbo me dieron. Me la metió de entrada hasta el fondo, ahora esos vellos tocaban mi nariz. No estoy acostumbrado a eso, empecé a sentir un reflejo de rechazo, y quería retirarme un poco, pero sus manos que sostenían firmemente mi cabeza lo impidieron. No sé cuánto duró eso, pero parecía una eternidad. Cuando me soltó, me retiré tosiendo y lagrimeando, babeando a mares. Repitió eso varias veces. A lo último ya no estaba muy ahogado, pero igual era difícil. Siguió follando mi boca con bastante violencia hasta correrse.
-Te tragás todo y luego me chupás hasta que quede limpio. No quiero que caiga ni una gota.
Lo hice con mucha concentración y cuidado, me gustó hacerlo.
Luego me tomó por las axilas, me ayudó a pararme y dijo:
-¡Me encantó cojerte la boca! Y a vos también.
Y agarró mi polla que estaba dura como un mástil.
-¿Ves que te encanta? Ahora vamos a cambiar esas esposas por otras de cuero, juguetes de Mr M.
Ahí me dí cuenta de cuánto lastiman las esposas de metal. Hasta ese momento estaba tan enfocado en respirar y sobrevivir que no había notado cuánto duelen.
Primero puso las de cuero, las trancó con algo (supongo que era un candado, porque agregó otra llave pequeña a la cadenita de su cuello) luego quitó las de metal. ¡Qué alivio! Sentía ganas de frotarme las muñecas, pero obviamente no podía.
Entonces llegó otro momento importante: sacó un butplug negro del bolso diciendo:
-¿Te interesaba ese bolso? Estás conociendo su contenido.
-Sí señor.
-Aprendés rápido, pero con un amo estricto eso no alcanzaría.
No supe qué responder.
Trajo un lubricante, puso bastante en el plug y me hizo darme vuelta; al ponerlo en mi raja, me dió un escalofrío.
-¡Tranquilo! Este es el más pequeño, además, luego me lo vas a agradecer. Y esto te está gustando, seguís con la pija dura.
Traté de relajarme y dejarlo entrar. No es fácil, pero tampoco lo peor del mundo, aunque cuando terminó de entrar la parte más gruesa, tuve la sensación de que nada iba a poder quitarlo de allí. Superado ese paso, tuve que caminar (yo me habría quedado quieto, pero él me obligó). Me dí cuenta de que no era tan grave como me había imaginado. Sientes que tienes algo ahí dentro, pero no duele. Y seguía empalmado...
Me puso un collar, me dí cuenta que no era de cuero, sin de neopreno o algo así. Justo pero no apretado. No era cómodo, pero tampoco me ahorcaba. El problema empezó cuando ató mis muñecas a collar, obviamente por la espalda y bastante tirante. Duele en los codos, los hombros, los omóplatos quizás, duele todo. Si te alivias los hombros, se hace muy difícil respirar, si alivias el cuello, duele más en los hombros.
Salió de la habitación y demoró en volver. No sé cuánto tiempo estuve así; empecé a ponerme paranoico. "¿Y si es un asesino serial como en las películas? Nadie sabe que estoy acá, soy un estúpido." Y cosas por el estilo.
Volvió al rato, desnudo, el cuerpo esplendoroso. La piel bronceada contrastaba con el blanco dela marca del short. Todo en él era maravilloso, pero no había sonrisa. Y ahora se sumaban las dos pequeñas llaves entre sus pectorales. No sé qué me atraía más, las ganas de tomarlas para liberarme, o su brillo entre los pectorales hermosos. Todo en él es muy proporcionado y firme; pero no el tipo de cuerpo de fisiculturista, sino el de músculos voluminosos (no de anabólicos) y bien marcados.
-Uhhhh!!!!! Se te bajó el pitito!
Miro hacia abajo y era cierto, había perdido la erección, pero creo que mi pene es más grande que el suyo. Iba a decirle eso, pero luego pensé "Mejor me quedo callado".
Empezó a pajearme, y enseguida estaba súper duro de nuevo, dejó su mano quieta, pero sosteniendo mi polla, y yo sin pensar lo que hacía empecé a hacer el movimiento de cadera como que estaba follando su mano. Eso duró un momentín y al poco tiempo él la soltó diciendo:
-No viniste aquí a divertirte gratis, primero tenés que ganártelo.
Me soltó, y por unos segundos yo continué haciendo el movimiento, follando ridículamente a la nada misma. Sus risas me hicieron sentir muy tonto.
De nuevo se pone a dar vueltas alrededor de mí, pellizcando, tocando, acariciando, palmeando. Creo que eso duró bastante tiempo.
Entonces dije:
-Me muero de sed, señor.
Enseguida sentí ¡Bam! Una milésima de segundo después se me incendiaban las nalgas. No sé con qué me pegó, pero obviamente tenía algo a mano que yo no había visto.
- ¡No se habla!
"¡Coño! ¡Cómo ardía eso!"
OK, quedó claro, mejor me callo y espero a que él me dé algo para beber.
Salió y volvió con un vaso de agua, tomó un poco y dejó el resto sobre la mesilla. Yo me relamía, pero no dije nada.
-Vas aprendiendo bien.
Puso una venda en mis ojos, me vuelve la paranoia. Otra vez se me bajó la erección, me pajeó un poco y vuelvo a empalmarme. Tirando de mi pene, me hace caminar por toda la casa. De repente siento aire fresco, el suelo es diferente, más rugoso ¿Hemos salido al jardín? ¿Pueden verme los vecinos? Quizás sea de noche, había perdido la noción del tiempo. No sólo tengo sed, sino también hambre. Seguramente sea de noche pero ni idea de la hora. Piso césped, está mojado por el rocío de la noche.
Si estamos en el jardín podría intentar escaparme ¿Pero hacia dónde? Ideas absurdas. Aprieta un poco más mi pene y empiezo a follar su mano de nuevo. Lo suelta y otra vez quedo follando al aire. Toma mis huevos con una leve presión, no los revienta, pero me hace saber quién manda.
Me dice muy bajito al oído:
-¡Hoy te voy a cojer!
Un escalofrío recorre mi espalda, no sé si es fresco de la noche, si es de miedo o de exitación... Mi polla, más dura que un palo...
Volvemos a entrar, siempre bajo la guía de su puño sujetando mis huevos. Cierra la ventana por la cual entramos. Pone un vaso en mi boca, me deja tomar un trago de agua, pero apenas tomo algo, la mayor parte se vuelca por los costados. Es muy poca, pero sabe deliciosa. Quiero más, pero no me da, no me atrevo a decir nada.
Siento que abre una puerta ¿Quizás el armario con mis cosas? Vuelve a cerrar y trancar. Toca mi boca con algo de tela y entiendo que me va a amordazar. Abro la boca y mete algo, quizás mi propio calzoncillo. Cuando termina de hacerlo, no sé porqué, intenté besar los dedos que todavía tocaban mi boca. Eso le gusta. No sé cómo lo sé, pero lo sé. Pone algo como una corbata o algo así en mi boca, me hace morder y lo ata por detrás. Supongo que es para que no pueda escupir lo que me había metido antes en la boca. Eso mete la otra tela más hacia adentro y todo eso vuelve a resecar mucho mi boca. Siento que abre una puerta, me lleva a otra habitación, supongo que es el pasillo, pero no estoy seguro. Cierra la puerta.
Creo que quedé solo por unos minutos, quizás muchos. Estoy cansado, llevo horas parado; no sé cuántas, pero mis piernas lo sienten.
Vuelve con algo que hace un ruido metálico ¿Cadenas?
Me dice:
- Te merecías un castigo por no haberte puesto en display en cuanto te desnudaste.
¿Me va a pegar cadenasos? Trato de decir algo, gritar que no. Sólo salen sonidos guturales e incoherentes. Intento sacarme las esposas, obviamente no puedo, eso me ahoga. Entro como en un estado de descontrol, quiero correr, choqué contra algo. Me da una bofetada y me dice que me calme. Se me pasa el ataque pero sigo con mucho miedo. Me quita la venda. Me mira muy de cerca, . Unos ojos grandes, el color es entre azul y gris, un color muy raro.
-Calmate. Te dije que no iba a hacer nada extremo. Respirá profundo y lento, yo te voy a guiar.
Sujetando mis mejillas con sus dos manos, conteniendo mi cara suavemente y respiramos juntos lento, pausado y profundo. Me da un beso en la frente (siento la cadenita que tiene las llaves tocando mi cara) luego en las mejillas. Me abraza (un poco incómodamente por las esposas, el collar) y me siento reconfortado. Me tranquilizo y al fin, extrañamente siento que estoy en buenas manos.
Me quita la mordaza, escupo la otra tela, veo que es un calzoncillo, pero no mío. Veo que es un jockstrap. Había metido uno suyo en mi boca, eso me da una erección de nuevo. Pone una pajilla en mi boca, es un batido, como los del gimnasio, sabor vainilla.
- Vas a necesitar energía.
Termino de tomarlo y vuelve a amordazarme enseguida.
- No va a pasar nada grave. Tenés la palabra de seguridad. Ahora que estás amordazado, no vas a poder decirla; en su lugar, tenés que decir varias veces aha-aha-aha. Yo voy a entenderte.
Siento que estoy seguro. Hay como un morbo con cariño; siento que él es todo macho, puro macho, y al mismo tiempo como un oso de peluche, todo ternura. Ya estoy tranquilo de nuevo.
Me abraza. Nunca había sentido tanta firmeza y calidez al mismo tiempo.
- ¿Estás seguro de que querés seguir?
Lo pienso unos instantes. Asiento con la cabeza.
Me acaricia la cabeza, revolviendo el pelo como a un niño.
Me pone la venda en los ojos.
Estoy parado, y me da tres golpes en las nalgas de nuevo, creo que con el mismo instrumento de antes. Arde como el infierno. Pero estoy decidido a aguantar (no sé porqué) pero le voy a demostrar que soy igual de macho que él, y que puedo aguantar. Así que ahogo mis ganas de gritar (no gritaría mucho a través de la mordaza, pero igual quiero reprimir eso). Es un razonamiento estúpido, pero en ese momento lo pensé así.
Me pone unos grilletes en los tobillos (ese era el ruido de las cadenas). Me agarra de nuevo de las bolas y empieza a llevarme, otra vez paseando a ciegas por la casa, bajamos por una escalera; abajo está más fresco, más bien frío.
Bajo con mucho cuidado. Al final llegamos, el piso está frío. Me hace detener en algún punto. Todo es un poco intimidante.
Me saca la venda de los ojos, la luz me molesta. De a poco me adapto. Me saca el butplug casi de un tirón, la sensación que me deja es muy rara. Me lo hace oler, naturalmente es desagradable. Luego me saca la mordaza.
-Esto es inaceptable.
Trae una bolsa con una cánula. Aunque nunca lo había usado, es obvio que es un equipo de enema.
- Lavate bien. Y hasta que no salga agua totalmente limpia, vas a seguir haciéndolo.
Me quita las esposas, pero no el collar. Luego me pone una pesa en el escroto. Y me manda al baño, que es bastante antiguo, un poco roto y sin puerta.
Obviamente todavía no renovó esta parte de la casa.
Me hago la limpieza con el equipo. No es agradable, pero yo me imaginaba que era peor. Lo más difícil es la temperatura del agua. Sólo hay agua fría y eso hace que la sensación en la tripa sea bastante incómoda. A la cuarta vez el agua ya sale limpia, por las dudas, lo hago una vez más, pero fue un gran esfuerzo de voluntad. La pesa que tengo en los huevos molesta bastante para hacer toda el proceso. Limpio todo el baño, para no dejar rastros. Me lavo bien las manos.
Vuelvo al salón, es como un gimnasio, pero un poco raro. Aquí tampoco hubo renovación. Me pongo en display.
-Bien ahora a bañarse. No me gustan los esclavos sucios.
Entro en la ducha de ese baño viejo y desvencijado. El agua sale helada. Él se sienta a mirar como me ducho. Lo hago rápidamente porque me dió frío.
-No. No. Yo creo que no estás bien limpio. Duchate de nuevo.
Estuve a punto de decirle que no era necesario, pero al abrir la boca, recordé que es mejor no decir nada.
Se para, toma la pesa que tenía atada en los huevos y empieza a tirar con fuerza.
-¿Tenés algo para decir?
-No señor.
-Bien. Ahora bañate de nuevo hasta que yo te diga que estás listo y luego lavás bien el butplug.
Me saca la pesa de los cojones.
Cuando terminé todo, volvió a inspeccionarlo y volvió a ponérmelo, esta vez más rapido. Gracias a Dios, usó bastante gel. La ducha fue muy larga, yo estaba tiritando.
Me cierra las esposas a la espalda y subimos.
Se va de nuevo, aquí el aire es más templado, pero sigo temblando. Vuelve al rato, cuando ya estoy casi seco.
Me saca los grilletes y vamos a su cama.
Me acuesta boca arriba, la cabeza al borde de la cama, colgando hacia abajo. Mis manos esposadas a la espalda me incomodan mucho. Me da una palmada en los huevos y pregunta:
-¿Algún problema?
-No señor.
Otra vez su polla en mi boca. Me gusta. Intimida, pero me gusta la sensación. No es la primera vez que me follan la boca así, difícil pero es muy morboso. Rápidamente llega al fondo de mi garganta. Me da reflejos de escaparme no puedo. Sacudo mi cuerpo hacia los costados, son movimientos medio involuntarios. Otra palmada en los huevos.
-¡Quieto!
Trato de relajarme, en cada empuje, sus huevos golpean mi nariz. Mis ojos lagrimean.
Él agarra mi polla. Está dura.
-¿Ves que te gusta? PUTO!
Saca su rabo de mi boca. ¡Qué alivio! No puedo creer que yo esté tan exitado. ¿Cómo puede gustarme esto?
Me da vuelta, me acomoda en la cama saca el butplug (cuando lo hace sentí un vacío muy extraño, como si me hubiera cagado, eso me dió mucho miedo y vergüenza, pero obviamente eso no había sucedido, después del enema yo estaba completamente vacío), y dice:
-¡Ahora te voy a cojer!
Mi polla dió un respingo.
Entró muy despacio, con lubricante y hasta con cariño diría yo. No fué fácil. Dolió, pero también había algo que me gustaba en saber que él me estaba poseyendo.
La erección se me bajó un poco, pero no completamente. Me dió estocadas suaves al principio, pero luego se fue intensificando; en un momento se quedó quieto, su pene estaba completamente dentro de mí, creo que estaba a punto de acabar, pero se quedó quieto para no correrse, luego el ritmo aumentó y lo sentí tener un orgasmo. En ese momento estábamos los dos de costado. Me rodeó con un brazo y tomó mi polla ahora estaba completamente dura. Empezó a masturbarme mientras la suya todavía estaba (semiflacida) dentro de mí.
-¡Estás gozando como una perra!
Me la soltó sin dejarme acabar.
Yo estaba agotado. Él me abrazó y me quedé medio dormido..
Aventura en un viaje a Sudamérica. Espero que les interese. Todos los comentarios son muy bienvenidos
Gran oportunidad para acercarme al BDSM en un viaje
Adventure in a trip to Southamerica. Feedback most welcome. I hope you like it :)
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